CINDY SHERMAN

Ella misma, una cámara fotográfica y algo de atrezo es la materia prima que Cindy Sherman ha necesitado para añadir su nombre al elenco de los grandes fotógrafos de la segunda mitad del siglo XX, aunque ella, más que fotógrafa, se considere una artista visual que utiliza la fotografía.El mérito de esta artista no ha sido solo captar una imagen más o menos impactante u original con su cámara, sino utilizarse a sí misma en sus representaciones y ser capaz de materializar el mensaje que quería transmitir.


Las imágenes de sus comienzos, quizá las más representativas de su obra, pronto llamaron la atención del público, sus imágenes, realizadas en blanco y negro, se asemejan a fotogramas de películas de los años 40-50. 

La artista no duda en recurrir al artificio, en la expresión y en la preparación, para narrar una historia valiéndose de una sola imagen, para incitar a la imaginación a que invente la historia que hay detrás. Y, al parecer, todo comenzó por la afición a disfrazarse que tenía desde que era niña; reconoce que no sabe si por aburrimiento, como terapia o por su fascinación por el maquillaje. El caso es que comenzó jugando con disfraces y maquillaje en la intimidad de su casa, pero, alentada por Robert Longo, a quien conoció en la universidad, se decidió a inmortalizar sus “performances” ante la cámara.



Sin considerar que su trabajo sea feminista, en todas las series que ha realizado a los largo de sus casi 40 años de trabajo ha explorado los innumerables estereotipos de la mujer. Con el inicio de la década de los 80 quiso llamar la atención hacia su utilización como símbolo sexual que fomentan las revistas y la televisión, y realizó la serie Centerfolds, representándose como las modelos de los desplegables en las revistas masculinas.
Sherman aparece en la mayoría de sus obras porque le gusta trabajar sola y hacer todo por sí misma utilizando los aderezos el maquillaje y las escenas para crear personajes. Ella afirma que es por la libertad que supone trabajar sola, pero quizá sea también por timidez: disfrazarse puede resultar muy liberador y, aunque preste su imagen, su intención no es dejar su esencia, por eso deshecha las imágenes cuando se parecen demasiado a ella.



Cindy Sherman, una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo para algunos, también ha sido tachada de egocéntrica o cursi, y de su trabajo hay quien dice que es una tomadura de pelo, pero para otros rezuma empatía. Solo hay que ver que en la mayoría de sus retratos mantiene la mirada del espectador parta darse cuenta de la sinceridad de su representación. Además al no poner titulo da al espectador total libertad de encaminar la representación de la obra como quiera en vez de obligarle a seguir un camino determinado.



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